Monday, March 06, 2006

Un virus del montón

http://www.lavanguardia.es/web/20060304/51236220370.html

Un virus del montón
NI UN SOLO reunionense muerto ha ocupado ninguna portada europea, pero sí el gato alemán

IMMA MONSÓ - 04/03/2006En nuestros tiempos de frenesí sensacionalista, hasta los virus son arrinconados si resultan demasiado sosos. Esto ha sucedido en Francia con la epidemia de chikungunya en la isla de La Reunión. El virus evolucionaba de forma clásica mientras todos nos hallábamos intensamente concentrados en vaticinar la evolución de la gripe aviar. Y de pronto, su comportamiento cambió y la situación no ha hecho más que agravarse en lo que va de año. Aun así, el chikungunya no ha resultado lo bastante llamativo como para ser tenido en la debida consideración. Y ello pese a que el último informe oficial da la cifra de ciento cincuenta mil personas infectadas y setenta y siete fallecidos. A eso hay que sumar la agudización de la crisis económica en la isla, a causa de las bajas laborales y de la anulación masiva de reservas turísticas. ¿Cómo es posible, pues, que en los medios franceses, por cada noticia sobre el chikungunya aparecieran veinte sobre la gripe aviar, cuando esta última ni siquiera había hecho acto de presencia en el vecino país? Y, lo que es más grave, ¿por qué el Gobierno no hizo nada cuando los índices de mortalidad empezaron a dispararse en La Reunión? Las voces críticas del Partido Socialista acusan al Gobierno de no haber tomado a tiempo las medidas de fumigación oportunas, lo que ha permitido que los mosquitos portadores se multipliquen de forma exponencial. "Es incomprensible", escribía Gérard Dupuy en Libération el pasado fin de semana, "nuestras autoridades sanitarias se pasan el tiempo anticipando catástrofes, y cuando tienen una delante de las narices miran hacia otro lado". Desde la crisis que Raffarin tuvo que afrontar en el verano del 2003 por haber subestimado los efectos de la canícula sobre la población envejecida, no se había vivido en Francia nada igual en el ámbito sanitario. Desde la oposición se insinúa que tal vez el motivo es que el virus no afecta a los franceses de la metrópolis, sino a los del Índico, allá por el continente africano, donde la muerte no impresiona tanto. Por su parte, el ministro de Sanidad, en un debate televisado en France 3 el pasado martes, alegaba en su defensa que hasta hace dos meses el chikungunya no era considerado un virus letal. En cualquier caso, no deja de ser pintoresco que ni un solo reunionense muerto haya ocupado ningún relevante titular de portada cuando, sin ir más lejos, el gato alemán que murió esta semana a causa de la gripe aviar figuraba en la portada de varios periódicos europeos. En cuanto a los responsables de Sanidad franceses, no han empezado a tomar medidas drásticas hasta la semana pasada. Demasiado tarde, según los expertos. Por si fuera poco, han entrado en acción en un momento francamente estresante: en la misma semana (esta vez, sí) la gripe aviar ha empezado a hacer estragos: una granja contaminada en el Ain, dieciséis cisnes muertos en Dombes, el inicio de la vacunación masiva de patos en las Landas y hasta treinta países que vetan la importación de aves francesas. Sin duda podían haber encontrado mejores momentos para ocuparse sin tantos agobios de la epidemia de La Reunión, cuyos habitantes (tal vez recordar el dato no esté de más, por si acaso) son franceses de ultramar, o sea, ciudadanos de la Unión Europea y por ende tan europeos como nosotros y nuestros patos.

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